jueves, 22 de noviembre de 2012

¡Reto conseguido!

¿No me negaréis que tiene mérito? Ninguna publicación desde hace exactamente un año... ¡desde el 22 del 11 del 2012!

Ha sido duro, lo confieso. En ocasiones el espíritu bloggero hacía tensar los músculos de mis manos, dispuestas a teclear raudas una entrada... pero no, no he sucumbido. El poder de la mente ha sido superior.


¿Qué será lo siguiente? Me planteo hacer de espaldas el camino al trabajo durante un mes, componer una canción reggeaton en islandés, contar las veces que oigo la palabra "alegría" durante los próximos mil telediarios, aprenderme los nombres de la gente que me cruzo por la calle hasta saberme Madrid entera, pero luego abandono estas ideas al comprender que nada podrá ser comparable a esta última hazaña. 
C'est magnifique!

martes, 22 de noviembre de 2011

Playa gatuna

Hay mamíferos que saben más que los ratones colorados...

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Lagos - verano 2011

A esto se le llama saber disfrutar como un VIC de playa y sol sin ser molestado por visitantes indeseados. :)

martes, 1 de noviembre de 2011

Graffilósofo

En un día tan señalado como hoy, una reflexión que algún filósofo de las aceras decidió rubricar en algún momento lúcido con bote de spray en mano.
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No viene mal preguntárselo de vez en cuando, ¿no?

viernes, 14 de octubre de 2011

Receta para un milagro digital

Lo primero será fijarse un destino de visita, hacer la maleta y, por supuesto, no olvidar la cámara digital, cargadita y con espacio suficiente para hacer tropocientas fotos.
Pasar un par de agradables días, accionando el disparador alegremente, aquí y allá y volver a casa con una sonrisa dibujada en la cara.
Desempaquetar, maldecir la inminente llegada del lunes, cenar algo ligerito, poner una lavadora, preparar la ropa para la semana, caer redondo sobre la almohada.
Dejar transcurrir 2-3 semanas.
Buscar la cámara ante la necesidad de guardar un bonito recuerdo de una visita de viejos amigos.
No encontrarla.
Poner patas arriba armarios, maletas y habitaciones para hallarla.
Seguir sin encontrarla.
Ante la evidencia, llamar al lugar visitado semanas atrás y apostar por los espacios con más probabilidad de haber sido reposo de la huérfana digital: coche, casa de la abuela, bar...
Movilizar a familiares y amigos para rastrear zonas inimaginables.
Dar por perdida la cámara.
Dejar pasar unos días y olvidarla para siempre.
Recoger unos pantalones del tendedero.
Comprobar su inusual peso.
Detectar un bulto en uno de sus bolsillos inferiores.
Sospechar que se trata de un paquete de pañuelos empapado.
Errar en la hipótesis.
Extraer del pantalón la humedecida cámara digital tirando de su cordelillo.
Mirarla con incredulidad y darse con la palma de la mano derecha en la frente.
Hacer el intento de encenderla.
No esperar que pase nada.
Extraer la tarjeta de memoria y dejarla secar.
Probar la tarjeta y alegrarse porque ¡funciona!
Guardar la cámara en un cajón, preferiblemente de sastre.
Analizar ofertas y adquirir una nueva cámara.
Tras la compra, preguntarse por qué no se optó por una sumergible.
Olvidar la vieja cámara y volver a hacer click por doquier.
Tras meses, encontrar la maltrecha cámara en el cajón y pulsar el botón de encendido.
Comprobar estupefacto cómo se enciende el Led verde y se abre automáticamente la tapa del objetivo.
Constatar que la pantalla LCD no muestra más que oscuridad y algunas gotas de agua.
Disparar para ver qué sale.
Obtener esto:

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Vista desde mi ventana, una vez aplicado el filtro artístico de "centrifugado involuntario".

Conclusiones: uno, hemos obtenido una manera peculiar de crear fotografías únicas, con un tratamiento de imagen que ya le gustaría averiguar al mismísimo Photoshop. Y dos, una Casio Exilim Ex-Z500 es levemente resistente a lavadoras, al menos para el programa a 30º.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Concurcorto

A finales de junio recibí publicidad online de la Revista Eñe, incluyendo el anuncio de un concurso literario de microrrelatos para móviles. El requisito principal era escribirlo en no más de 480 caracteres, signos de puntuación y espacios incluidos.
Me hizo ilusión, me sentí inspirado y me lancé. Aquí os dejo lo que envié:

MATEMÁTICAMENTE NO. Partiendo de que dispongo de 480 pulsaciones, son las 8:52 h, tengo 8 minutos libres, la longitud media de las palabras en español es de unos 5 caracteres, con lo que me da para 96 palabras, pero debo restar la parte proporcional de lo que consumen los espacios en blanco, quedándome 80, y suelo hilar ideas a 20 pulsaciones por minuto, debería poder relatarte algo en 160 pulsaciones, o sea, 26 palabras. ¡Han pasado 6 minutos! El contador marca que resta 1:Ñ
No tuve mucho éxito (probablemente porque no tenía muchas similitudes con lo que es un relato), pero me gustó la experiencia.
El ganador del concurso fue el escritor Manuel Espada con "Matrioskas". El premio del público fue para Amparo Martínez por "El buen paño, en casa se vende". Merece la pena darse una vuelta por allí, hay material muy bueno.
PD: Si os gustan los microrrelatos, aquí mis dos recomendaciones bloggeras: Belén in Red y No pasa nada, de nuevo.